{"id":1,"date":"2020-01-21T04:30:13","date_gmt":"2020-01-21T04:30:13","guid":{"rendered":"https:\/\/stranapoesia.com\/2020\/?p=1"},"modified":"2020-01-21T05:19:23","modified_gmt":"2020-01-21T05:19:23","slug":"hello-world","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/stranapoesia.com\/2020\/2020\/01\/21\/hello-world\/","title":{"rendered":"Marina Tsvet\u00e1yeva, \u00abEn mi Mosc\u00fa y otros poemas\u00bb. Presentaci\u00f3n de Iv\u00e1n Carvajal"},"content":{"rendered":"\r\n<div class=\"leadContenido col-sm-12\"><span class=\"leadContenido_texto\">Marina Tsvet\u00e1yeva es una poeta-negra, fue durante decenios un fantasma tan negro, noche profunda, ocultada bajo pesadas sombras en su propia patria. Tard\u00f3, pero como hab\u00eda profetizado en un poema de adolescencia, justamente en el que inicia esta antolog\u00eda, sus versos llegaron como los buenos vinos.<\/span><\/div>\r\n<div class=\"textoContenido col-sm-12\">\r\n<p>Marina Tsvet\u00e1yeva,\u00a0<em>En mi Mosc\u00fa y otros poemas<\/em><br \/>Traducci\u00f3n y textos de Ekaterina Ignatova,<br \/>Editorial Strana, Quito, 2017<\/p>\r\n<p>Se\u00f1oras y se\u00f1ores, amigos todos:<\/p>\r\n<p>\u00abPushkin era negro como aquel negro en el Pasaje Alejandrovski, al lado del oso blanco parado en dos patas, junto a la fuente siempre seca, donde \u00edbamos con mi madre a mirar: \u00bfsi no habr\u00e1 vuelto a brotar el agua? Las fuentes nunca brotan (\u00bfde qu\u00e9 manera lo har\u00edan?), el poeta ruso \u2014era un negro, poeta-negro, y al poeta \u2014 lo mataron.<\/p>\r\n<p>(\u00a1Dios m\u00edo, c\u00f3mo se cumpli\u00f3 esto! \u00bfQui\u00e9n de los poetas, pasados y presentes,\u00a0<em>no<\/em>\u00a0es un negro, y a cu\u00e1l de los poetas \u2014<em>no<\/em>\u00a0lo mataron?).\u00bb<\/p>\r\n<p>Este es un pasaje de\u00a0<em>Mi Pushkin<\/em>, el ensayo donde Marina Tsvet\u00e1ieva evoca su temprana relaci\u00f3n con el gran poeta ruso, que comenz\u00f3 cuando era una ni\u00f1a peque\u00f1a, primero en relaci\u00f3n con uno de los tres cuadros que hab\u00eda en su casa, que pon\u00eda en escena el duelo en que muri\u00f3 el poeta, luego, con las caminatas desde la casa hasta \u00abMonumento Pushkin\u00bb como ella lo bautiz\u00f3, no \u00abel monumento de Pushkin\u00bb, y por \u00faltimo sus encierros en el armario rojo para leer los poemas contenidos en el enorme libro azul de su hermana, su fascinaci\u00f3n por todo lo que tuviera que ver con el gran poeta. Si el metal del monumento llev\u00f3 a la peque\u00f1a Marina a convencerse de que Pushkin era negro, esa convicci\u00f3n con el tiempo se afirmar\u00eda al descubrir que el poeta era descendiente de un pr\u00edncipe de Etiop\u00eda.<\/p>\r\n<p><em>Mi Pushkin<\/em>\u00a0es un ensayo extraordinario, parece por momentos la evocaci\u00f3n de un personaje familiar, como si por sus p\u00e1ginas rondaran los espectros del abuelo. Sin duda, Pushkin es el antecesor de Marina. Acompa\u00f1a a la ni\u00f1a desde su tierna edad: en el cuadro en que aparece ya muerto y negro en el trineo, al ser abatido, en el monumento, en los poemas. Ese ensayo en que la muerte est\u00e1 presente desde el inicio, la muerte de los poetas, sin embargo est\u00e1 lleno de humor, de juego. El lector tiene sobrados motivos para sonre\u00edr y para re\u00edrse de la absurda incomprensi\u00f3n de los adultos: son estos los que no comprenden a los ni\u00f1os. Son los adultos los que complican las cosas, los que al tratar de explicar un verso aniquilan la magia, o a veces, por descuido, al dejar en suspenso la explicaci\u00f3n, permiten que \u00abNapole\u00f3n\u00bb, el nombre que aparece en un verso, pase a significar algo et\u00e9reo, que flota en el aire. La imaginaci\u00f3n vuela detr\u00e1s del sonido de las palabras, al nombre se vincula la fantas\u00eda: \u00bfqu\u00e9 es el mar? El mar, desde luego, no puede ser lo que a la ni\u00f1a muestran desde un muelle de G\u00e9nova, el mar tiene que ser otra cosa, asociada \u00edntimamente con su nombre, Marina, o con el poema de Pushkin dedicado a los \u00faltimos d\u00edas de Bonaparte en su encierro en la isla.<\/p>\r\n<p>La ni\u00f1a que se vuelca por completo a la aventura de leer a Pushkin, incluso a aprender a leer con los poemas de Pushkin, descubre as\u00ed la fuerza de encantamiento que poseen las palabras, su sonido, su ritmo, se encuentra con la fascinaci\u00f3n de dejar que floten las im\u00e1genes sugeridas, incluso si no se comprende el significado de los t\u00e9rminos. \u00bfQu\u00e9 importa lo que quiera decir \u00abNapole\u00f3n\u00bb si puede sugerir algo que queda flotando en el aire?<\/p>\r\n<p>S\u00ed, Pushkin es indudablemente el abuelo de Marina, ella aprendi\u00f3 a leer, a componer poemas, a imaginar personajes y escenas cuando el gran poeta la sentaba en sus rodillas. Y de soslayo le trasmiti\u00f3 un mensaje: que los poetas son negros, que al poeta-negro lo mataron, que los poetas-negros estaban destinados a que los maten.<\/p>\r\n<p>Vale la pena detenerse en esta vindicaci\u00f3n de la negritud que hace Tsvet\u00e1ieva, del africano, como tambi\u00e9n la vindicaci\u00f3n de los gitanos a prop\u00f3sito de otro poema de Pushkin que le lleva a intuir lo que es el amor y a discutir apasionadamente con el aya de su hermana sobre los personajes del poema y sus sonoros nombres.<\/p>\r\n<p>Marina Tsvet\u00e1yeva es una poeta-negra, fue durante decenios un fantasma tan negro, noche profunda, ocultada bajo pesadas sombras en su propia patria. Tard\u00f3, pero como hab\u00eda profetizado en un poema de adolescencia, justamente en el que inicia esta antolog\u00eda, sus versos llegaron como los buenos vinos. Es una poeta-negra para quienes no conocemos su lengua materna: toda traducci\u00f3n es un esfuerzo enorme que sin embargo deja en las sombras parte del sentido, del significado de cualquier expresi\u00f3n. No se diga de un poema. Y hay poetas que alcanzan una altura que hace imposible verter su intensidad a otra lengua. Marina Tsvet\u00e1yeva es de estos, lo ha dicho Ekaterina Ignatova y lo han dicho tambi\u00e9n todos sus traductores al espa\u00f1ol. Por consiguiente, tenemos que adivinar, sobre todo detr\u00e1s de las buenas traducciones, lo que queda irremediablemente en la sombra. Es como abrir cortinas y encontrarnos con que detr\u00e1s de ellas hay pasadizos en penumbra: en estos poemas, los guiones, por ejemplo.<\/p>\r\n<p>Poeta-negra en una \u00e9poca catastr\u00f3fica para su patria, catastr\u00f3fica para la Europa hacia la que huye (la revoluci\u00f3n de 1905, la primera guerra mundial, las revoluciones de febrero y de octubre del 17, la guerra civil, la persecuci\u00f3n, la segunda guerra mundial); tuvo que vivir en la penuria extrema, enfrentando sufrimientos, hambre, la muerte de la peque\u00f1a hija, exilio, el infortunio. En una \u00e9poca de poetas-negros, que padecieron c\u00e1rceles, que fueron v\u00edctimas de la infamia. Poetas, artistas, intelectuales, cient\u00edficos, t\u00e9cnicos, trabajadores, campesinos, millones de seres humanos que fueron v\u00edctimas del despotismo. A veces Marina contrapone al poeta con la masa informe. Yo creo que la contraposici\u00f3n m\u00e1s evidente es entre el poeta y los poderosos, y entre estos, los m\u00e1s terror\u00edficos son los que se arrogan la tarea de instituir el Para\u00edso. Y estos son los que llevan a Marina Tsvet\u00e1yeva a la \u00faltima decisi\u00f3n, el suicidio, los que fusilan a su esposo pese a haber servido a la tiran\u00eda, los que encarcelan a su hija. Los que acabaron con buena parte de sus amigos.<\/p>\r\n<p>No obstante, Tsvet\u00e1yeva fue una mujer vital, enamorada, apasionada, y sobre todo, una gran poeta.<\/p>\r\n<p>Tenemos que agradecer a Ekaterina Ignatova este libro, con el ramillete de poemas de Tsvet\u00e1yeva traducidos con amor y a la vez con prolijidad, con probidad y enorme sensibilidad. Katya se ha sentado junto a Marina, la ha (con)-fundido con su abuela Ekaterina Vasilievna, repitiendo as\u00ed el gesto de la peque\u00f1a Marina con Aleksandr Sergu\u00e9yevich. Y ha ido trasladando verso a verso, imagen a imagen, la intensa poes\u00eda de la gran poeta a nuestra lengua.<\/p>\r\n<p>Lo que ha hecho Katya para nosotros es un maravilloso regalo. Quienes algo la conocemos sabemos de su desbordante generosidad. Por supuesto, est\u00e1n el t\u00e9, el vaso de vino, el salm\u00f3n,\u00a0caviar, vodka, las galletas, las golosinas para los amigos. Pero esto es lo menor de esa generosidad. Su mayor don est\u00e1 en sus traducciones: Blok, Pasternak, hoy d\u00eda Tsvet\u00e1yeva. Poetas a los que ama, a los que conoce bien. A m\u00e1s de los poemas, en este libro encontramos un excelente estudio introductorio que nos permite un acercamiento a la poeta rusa, que nos la presenta en el escenario terrible en que le toc\u00f3 vivir, amar, escribir y morir. Las notas a los poemas son oportunas y nos ayudan a comprender peculiaridades de cada poema.<\/p>\r\n<p>Quisiera se\u00f1alar algo m\u00e1s, en relaci\u00f3n con una nota al inicio del libro en la que Katya agradece la colaboraci\u00f3n de Mercedes Mafla. Conozco bien el trabajo de Ekaterina, pues me otorg\u00f3 la gracia de que colaborase en su traducci\u00f3n de algunos poemas de Blok. Ekaterina tiene su m\u00e9todo: leer los poemas en ruso, escribir varias versiones en espa\u00f1ol, luego juntarse con su colaborador o colaboradora y leer varias veces en ruso, explicar el significado de cada palabra, los problemas sint\u00e1cticos, la estructura de la frase, la funci\u00f3n de los signos (por caso, los guiones), de los encabalgamientos, de los cortes versales. Es fascinante. Y esto, siempre acompa\u00f1ado de sus golosinas. Desde luego, quien colabora con ella participa no solo del esfuerzo sino del placer y la alegr\u00eda que provoca el hallazgo de una soluci\u00f3n dada. Mercedes habr\u00e1 gozado de esos momentos intensos, pero tambi\u00e9n a ella cabe mencionar con gratitud por estos poemas de la Tsvet\u00e1ieva en espa\u00f1ol.<\/p>\r\n<p>Gracias, querida Ekaterina Ignatova por tu paciencia, tu esfuerzo, por tu obsequio, estos poemas.<\/p>\r\n<p>Finalmente, el libro cuenta con un editor excepcional entre nosotros, Carlos Reyes Ignatov. Un bello continente para este contenido: un libro espl\u00e9ndido. \u00a1Vaya hallazgo, querido Carlos, esa fotograf\u00eda de la joven poeta en Crimea, transformada para que ilumine al libro desde la portada! Y conserva, como no, la franja negra a la derecha\u2026 poeta-negra, de rostro moreno, que nos mira desde la profundidad de sus ojos, que nos hace mirar desde esos ojos profundos.<\/p>\r\n<p>Yo solamente deseo que siga Katya traduci\u00e9ndonos a los grandes y maravillosos poetas rusos y que Strana, la editorial que hoy nace para la poes\u00eda traducida, tenga el mejor de los destinos.<\/p>\r\n<p>Muchas gracias.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p>Iv\u00e1n Carvajal<br \/>Quito, 11\u00a0de enero de 2018<\/p>\r\n<\/div>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marina Tsvet\u00e1yeva es una poeta-negra, fue durante decenios un fantasma tan negro, noche profunda, ocultada bajo pesadas sombras en su propia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":23,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/stranapoesia.com\/2020\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/14108b_a8b188_fotopresentacionmt01ccbc11ene2018IMG_20180114_00011.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/stranapoesia.com\/2020\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/stranapoesia.com\/2020\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/stranapoesia.com\/2020\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/stranapoesia.com\/2020\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/stranapoesia.com\/2020\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/stranapoesia.com\/2020\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21,"href":"https:\/\/stranapoesia.com\/2020\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1\/revisions\/21"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/stranapoesia.com\/2020\/wp-json\/wp\/v2\/media\/23"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/stranapoesia.com\/2020\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/stranapoesia.com\/2020\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/stranapoesia.com\/2020\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}